Sobre este testimonio
Este artículo está basado en experiencia personal real. No pretende sustituir diagnóstico médico ni tratamiento profesional. Su objetivo es acompañar, visibilizar y ofrecer apoyo emocional a personas que viven con distimia, duelo o depresión crónica.
La autora escribe desde su vivencia, su proceso terapéutico y su formación como auxiliar de enfermería, combinando conocimiento sanitario y experiencia humana, sin promesas irreales ni soluciones milagro.
Hablar de depresión crónica desde la experiencia personal sigue siendo un acto de valentía. La distimia, también conocida como trastorno depresivo persistente, es una forma de depresión que puede acompañar durante años y que muchas veces se normaliza en silencio, a pesar de que organismos como la Organización Mundial de la Salud reconocen la depresión como uno de los principales problemas de salud mental a nivel global.
👉 Enlace en “Organización Mundial de la Salud” a:
https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/depression
Introducción
Hablar de depresión crónica desde la experiencia personal sigue siendo un acto de valentía. La distimia, también conocida como trastorno depresivo persistente, es una forma de depresión que puede acompañar durante años y que muchas veces se normaliza en silencio.
Este artículo no ofrece diagnósticos ni recetas rápidas. Es un testimonio humano, contado desde dentro, para acompañar, dar contexto y recordar que pedir ayuda es válido.
Mi historia
Hablar de salud mental sigue siendo un reto en muchas sociedades, pero contar mi historia es una forma de liberar lo que llevo dentro y, al mismo tiempo, tender la mano a quienes atraviesan algo parecido. Desde niña he convivido con la distimia, también llamada trastorno depresivo persistente, una forma de depresión crónica que puede durar años, incluso décadas.
Hoy quiero compartir mi experiencia, mis pérdidas, mis caídas y los pequeños pasos que me han permitido mantenerme en pie. Mi objetivo es que, si estás pasando por algo similar, sepas que no estás solo y que sí existen caminos de sanación emocional.
Mi experiencia con el trastorno depresivo persistente desde la infancia
Desde hace años convivo con una sombra silenciosa llamada distimia. Esta tristeza constante ha marcado mi manera de ver el mundo. Muchas veces me pregunto: ¿de dónde viene este sentimiento tan profundo de desánimo?, ¿por qué la vida me pesa más que a otros?
Al leer artículos sobre salud mental y conversar con psicólogos, confirmé algo que en el fondo ya sabía: no se trataba de “ser sensible” o “estar de mal humor”, sino de un trastorno depresivo persistente. Comprender esto fue un primer paso para aceptar que lo que sentía tenía nombre, explicación y, sobre todo, tratamiento.
Diagnóstico de distimia crónica: comprendiendo mi realidad
Durante muchos años pensé que lo que sentía era normal. Creía que vivir con tristeza, vacío emocional y falta de motivación era simplemente “mi forma de ser”. Pero en una de mis primeras sesiones de terapia, una psicóloga me dijo: “Aprendiste a mirar el mundo a través del dolor, creyendo que esa era la única manera de vivir”.
Esa frase me marcó. Comprendí que vivir con distimia no es lo mismo que estar triste de vez en cuando. Es un trastorno que tiene raíces biológicas, psicológicas y emocionales. Y aunque fue duro aceptarlo, también me permitió iniciar un proceso de búsqueda de ayuda y esperanza.
Factores y posibles causas del trastorno depresivo persistente
Aunque la ciencia aún no conoce todas las causas de la distimia crónica, se han identificado algunos factores de riesgo que pueden influir:
Cambios biológicos en el cerebro
Algunas investigaciones muestran que ciertas alteraciones en estructuras cerebrales influyen en la regulación de las emociones, favoreciendo la depresión crónica.
Desequilibrio neuroquímico
Los neurotransmisores, como la serotonina y la dopamina, están relacionados con el estado de ánimo. Un desequilibrio puede mantenernos en un estado de tristeza constante.
Factores genéticos
Si en una familia existen antecedentes de depresión, la probabilidad de desarrollar trastorno depresivo persistente es mayor.
Experiencias traumáticas o dolorosas
La pérdida de un ser querido, el abandono o el maltrato infantil pueden dejar heridas emocionales que se transforman en una depresión prolongada.
Factores de riesgo personales
En mi caso, reconozco varios:
- La muerte de mi madre en la infancia.
- Una baja autoestima marcada por la autocrítica constante.
- Presiones económicas y emocionales desde pequeña.
- Malas experiencias con profesionales de la salud mental, que me hicieron desconfiar durante años.
El duelo que nunca cerré: la pérdida que marcó mi vida
LA MUERTE DE MIA MADRE LA HERIDA MÁS PROFUNDA
Mi madre falleció cuando yo tenía apenas 10 años, después de una larga batalla contra el cáncer. Durante tres años la vi deteriorarse física y emocionalmente. Esa experiencia me marcó para siempre.
El día de su muerte sentí que mi mundo se derrumbaba. Pasaba horas en el cementerio, llorando y deseando que regresara. La tristeza me llevó a intentar quitarme la vida, y estuve cinco días en coma. Fue el momento más oscuro de mi existencia.
Treinta años después: un dolor que aún duele
Han pasado más de tres décadas, pero sigo llorando su ausencia.https://luchemoscontraladepresion.com/duelo-infantil-perder-madre-infancia/ A veces siento que no importa vivir o morir, porque me aferro a la idea de que, en la muerte, quizá pueda reencontrarme con ella. Esa esperanza, aunque incierta, ha sido una forma de sostenerme.
LA BÚSQUEDA DE AYUDA:APRENDER A CONFIAR DE NUEVO
Durante mucho tiempo desconfié de los psicólogos por experiencias negativas del pasado. Sin embargo, hace unos años encontré a una especialista con la que logré conectar. Por primera vez sentí que alguien comprendía mi dolor y que podía acompañarme en este proceso de sanación emocional.
Soy auxiliar de enfermería, y siempre he buscado entender el sufrimiento humano. Estudiar sobre la depresión, leer artículos médicos y conversar con profesionales me ha dado herramientas para comprender mejor mi propia condición.
Hoy sé que la distimia no desaparece de un día para otro, pero también sé que con terapia psicológica, autocuidado y apoyo emocional, el dolor puede suavizarse.
MI HIJA: EL MOTOR DE MI RESILENCIA
Convertirme en madre cambió mi forma de ver la vida. Mi hija es mi motor para seguir luchando. No quiero que cargue con una madre emocionalmente rota, y por eso cada día me esfuerzo en sanar, en trabajar en mi bienestar mental y en ser un ejemplo de resiliencia.
Ella me recuerda que no todo está perdido, que siempre hay una razón para levantarse incluso en los días más oscuros.
CONSEJOS PARA QUIENES VIVEN ISTIMIA Y UN DUELO NO RESUELTO
Quiero dejar algunos consejos que a mí me han servido en este proceso:
- Permítete sentir. No reprimas tu tristeza, tu rabia o tu dolor.
- Habla con alguien de confianza. Compartir lo que sientes aligera el camino.
- Busca ayuda profesional. Hay profesionales que sí pueden marcar la diferencia.
- Practica el autocuidado. Dormir, alimentarte bien y moverte ayuda más de lo que parece.
- Recuerda que no estás solo. Existen comunidades y personas que entienden tu dolor.
CONCLUSIÓN: UN DUELO QUE AÚN RECORRO
La sanación emocional no es un proceso lineal. Hay días buenos y días muy difíciles, pero cada paso, por pequeño que parezca, es un avance.
Si estás viviendo con distimia crónica, si arrastras un duelo no resuelto o si sientes que la tristeza no se va, quiero decirte algo: no estás solo.
Yo aún sigo en proceso de cura, pero espero llegar a él algún día. 🌿
A veces, la vida nos coloca frente a desafíos que parecen imposibles de superar. Sin embargo, cada obstáculo trae consigo una oportunidad de crecimiento. Esta imagen —de espaldas, mirando al mar— representa mi proceso de superación personal, resiliencia y transformación interior.
El mar simboliza un nuevo horizonte: posibilidades, libertad y esperanza. Superar las dificultades no es olvidarlas, sino aprender a caminar con ellas. https://luchemoscontraladepresion.com/ansiedad-dias-que-pesan/
Este blog nace para inspirar a quienes buscan motivación, fortaleza y un nuevo comienzo.
PREGUNTAS FRECUENTES
¿Qué es la distimia o trastorno depresivo persistente?
Es una forma de depresión crónica caracterizada por un estado de ánimo bajo durante largos periodos.
¿Puede durar muchos años?
Sí. Puede mantenerse durante años si no se trata, aunque con apoyo adecuado puede mejorar.
¿El duelo no resuelto influye en la depresión?
Sí. Especialmente cuando ocurre en la infancia.
¿Este texto sustituye la ayuda profesional?
No. Es un testimonio personal, no un diagnóstico.
RESUMEN
Este artículo narra una experiencia personal real viviendo con distimia y duelo no resuelto desde la infancia. Muestra cómo la depresión crónica puede normalizarse durante años y cómo la terapia, el autocuidado y el apoyo emocional ayudan a sostener la vida día a día. Es un relato humano orientado a acompañar, no a diagnosticar.
ENLACES DE INTERÉS
https://luchemoscontraladepresion.com/ansiedad-dias-que-pesan/
https://luchemoscontraladepresion.com/familias-vinculos-y-heridas/
DESPEDIDA
Si has llegado hasta aquí, gracias por leer con respeto.
Si algo de esta historia conecta contigo, recuerda: no tienes que poder con todo solo.
Pedir ayuda también es valentía 🤍
Si esta historia te ha tocado de alguna forma, quizá este espacio también pueda acompañarte en otros momentos.
En este blog hablo de salud mental desde la experiencia real, sin disfraces, sin frases vacías y sin juicios. Aquí encontrarás reflexiones honestas sobre depresión, duelo, ansiedad, vínculos y procesos emocionales que muchas veces se viven en silencio.
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